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martes, febrero 27, 2007

LOS MILICOS.

Duplicidad en las Fuerzas Armadas.

Jorge Luis Sierra.
27 de febrero de 2007.

Gasto superfluo, duplicación de funciones y rivalidad son males internos que padecen organizaciones grandes que se resisten a la transformación. Algunos de estos rasgos, lamentablemente, existen en nuestras Fuerzas Armadas.
En el plano administrativo, tenemos dos secretarías: una que adopta el nombre genérico de la Defensa Nacional, aunque sólo tiene a la fuerza terrestre y a la aérea, y otra que lleva el nombre de Marina, que tiene a la Armada de México.
En el plano militar las duplicidades son múltiples: tenemos dos fuerzas aéreas, una que depende de la Secretaría de la Defensa Nacional y otra que depende de la Secretaría de Marina-Armada de México. También existen dos infanterías, la del Ejército y la infantería de Marina de la Armada.
Tenemos cuatro estados mayores: el Estado Mayor de la Defensa Nacional, el Estado Mayor Aéreo, así como el Estado Mayor General de la Armada. La ley prevé además la existencia del Estado Mayor Presidencial.
Al no existir una política de defensa nacional en México, las políticas y los presupuestos militares se definen por separado, sin establecer metas presupuestales unificadas ni revisar qué fuerza armada necesita más recursos que la otra, según la circunstancia y la necesidad nacional. Eso implica el riesgo de competencia entre las fuerzas armadas para ver quién obtiene los recursos necesarios para sus planes estratégicos, tácticos y operativos. Funcionar así cuesta más dinero a los contribuyentes y puede ser contrario a los procesos de austeridad presupuestal.
Hace unas semanas, la Comisión de Marina de la Cámara de Diputados se asomó al universo de los desarreglos en la organización de nuestras instituciones militares y exhortó al Presidente de la República a transferir los recursos materiales de los grupos anfibios de fuerzas especiales (Ganfes) del Ejército a la Armada de México.
El punto de acuerdo se aprobó por unanimidad, pero tiene pocas probabilidades de realizarse. El Ejército mexicano sigue enfrascado en el uso de los Ganfes en las operaciones antinarcóticos, mientras que la Armada de México no parece estar de acuerdo con esa transferencia, pues el estado de las embarcaciones anfibias del Ejército es muy precario y la Secretaría de Marina no tendría recursos para repararlas.
Los mandos navales advierten también como un riesgo la posibilidad de que en el futuro se intente transferir la infantería de Marina al Ejército mexicano y la fuerza aeronaval a la Fuerza Aérea Mexicana.
Otras fuerzas armadas en el mundo, como las de Estados Unidos y Sudáfrica, han intentado procesos de modernización militar que tienden a resolver estas duplicidades con base en elementos como la operación conjunta de sus fuerzas armadas y la administración civil de la Defensa.
En México, sin embargo, una modernización semejante es aún una posibilidad muy lejana. Para acercarse tendría que cambiar primero la mentalidad de muchos políticos y mandos militares renuentes al cambio que podría ser incluido como parte de un proyecto de reforma del Estado.
jlsierra@hotmail.com
Analista en temas de seguridad y fuerzas armadas.

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