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viernes, marzo 24, 2006

DE PLUMÍFEROS Y ADJETIVOS.

Otra vez Cuahutemoc Arista en el Proceso.

La cruzada de los adjetivos.
cuauhtémoc arista/apro.

México, D.F., 21 de marzo (apro).– Me divirtió mucho leer hace unas semanas una columna en la que se exhortaba a no leer a una enorme lista de opinadores profesionales y de ocasión con el argumento de que estaban en la “nómina de López” y por lo tanto no hacían una labor honesta, pues no aclaraban que con sus opiniones “servían” al candidato. Plumíferos, los llamaba con originalidad el analista.Y el 13 de marzo, en otro periódico se publicó una súplica para que Calderón y Madrazo unieran sus fuerzas contra el enemigo común.

Esto no sería anormal, si no fuera porque los excomulgadores de Andrés Manuel López Obrador, alias López, comenzaron criticando la falta de propuestas y el nivel elemental de debate que tenía este candidato. Ahora tratan de impopularizarlo con frases como estas, que no tengo más remedio que citar textualmente:“Un triunfo de López Obrador es el fin de la alternancia”. “El PRI no aguanta una persecución en forma como es la que se viene con López Obrador”. “Y el PAN tampoco resiste una embestida desde el poder a la manera en que lo insinúa López Obrador contra los banqueros y ‘los de arriba’.

Para los panistas, un triunfo de López es volver a vivir arrinconado, con votaciones marginales como las que tenían hasta el gobierno de Miguel de la Madrid.” (Auch, esto debió haberse colado.)“Un triunfo de López Obrador es el fin de la división de poderes como la que de manera incipiente e imperfecta tenemos.” “Vamos a ver si al fin (Madrazo y Calderón” se percatan de que es absurdo que PRI y PAN se entrelacen en un pleito, pues sólo favorece a López Obrador. Que no tiene caso pelearse por el segundo lugar. Que si gana el PRI no desaparecen las instituciones. Y si gana el PAN no desaparece el PRI ni se abolla la democracia.

Les guste o no, ha sido la confluencia de PRI y PAN la que ha logrado las reformas modernizadoras del país, y sólo entre esas dos fuerzas se van a poder dar las que faltan.”Una manera de atacar al adversario confirmándole lo que ha dicho hasta el cansancio. Ahora se sugiere formalizar el PRIAN, como si pudiera hacerse abstracción de los electores que confían en esos candidatos, para orientarlos hacia una alianza semejante.

Estos catones ayudarían mejor a sus candidatos y a la República si fueran convincentes. Decir que López “trajo al Congreso a patadas” sólo pinta a un superpolítico capaz de subyugar a otros poderes sin tener ninguna clase de atribución federal, como si no existieran políticos, partidos y poderes que se le opusieran. Con esa imagen, el candidato podría capitalizar la generalizada molestia con la actuación de los poderes Judicial y Legislativo, además del Ejecutivo.

¿Será que la exhibición, paso por paso, de aquellos episodios en los cuales dicen que López golpeó a los inmaculados poderes de la República, revelarían una actuación por demás mafiosa y antipolítica de las supuestas víctimas? Y si las ideas de López Obrador son ramplonas, deberían provocarles risa al compararlas con las propias, que ya demostraron ser la solución a todos los problemas del país, pues tanto el PAN como el PRI han gobernado.

Da pena ver a catedráticos, columnistas de estilo señorial, literatos, dueños de periódicos y ministros del Señor que llaman a conjurar al peligroso comunista comeniños, con una desesperación que haría sospechar que ellos perderían algo en lo personal si las cosas no siguen igual, ya sea con el PRI o con el PAN.Sin embargo, no tendrían empacho en que nos gobernara una persona honorable como Roberto Madrazo o de demostrada capacidad de gobierno como Felipe Calderón –ahí su indeleble obra en el sector energético–, o la propia esposa del presidente Fox, de tan buenas y caras prendas ella.

Piden seriedad y no la dan; quieren hueso y les dan votos en contra. A estas alturas de la campaña, cualquiera de esos detractores inteligentísimos ya habría dado con una forma de desmontar parte por parte, farsa por farsa, el teatrito de López, de manera que aun sus nublados seguidores tuvieran que admitir su error. Y entonces votarían por don Roberto, doña Marta y el “joven” Calderón. Si todo es cosa de ideas y argumentación, si la realidad social no juega en estas elecciones, la tarea parece fácil.

Esas personas brillantes y no poco poderosas, como el hoy tan calladito señor Fernández de Cevallos, han permitido en su misericordia que el malafamado candidato llegue hasta el umbral del poder presidencial.

Incluso, para dejar en ridículo al amigo de Bejarano, Ponce a Ímaz –sí, el de las ligas, el de Las Vegas y el de las bolsas– han consentido en embarrarse con políticos como Arturo Montiel el de las mansiones, con Mario Marín el de las “botellas”, Mario Villanueva el de las grapas, Jorge Hank el de los sicarios, Sergio Estrada el del helicóptero, con Madrazo el de las facturas (de papel y simbólicas), con Salinas el de la escopeta y los hermanos, Cabal el de los bancos, Creel el de las casas de apuestas, Segura la del Fonden, Belsasso el de las influencias, Jorge el de los equipos fotográficos y los tongos boxísticos, Carlos el de las toallas y Carlos el de los colchones, Manuel, Jorge y Fernando los de las constructoras, Óscar Espinosa el de los desvíos, el propio Fernández de Punta Diamante y los conflictos de interés, Herminio el de Cavallo y del cúter o cosas del destino, Döring el de Las Vegas, Vicente el de los complós y los ranchos...

No se andan con minucias.Por lo pronto, un presidente perredista a pesar del PRD sería el mejor regalo para esta oposición “avant la letre”, pues le brindará la ocasión de afinar su crítica y de sustentarla en hechos, no en animadversiones personales. Y la naturaleza del poder en México y el perfil de López Obrador ofrecerán esa oportunidad casi siempre, de manera que los verdaderos críticos seguramente no agotarán jamás su veta ni tendrán la necesidad de cambiar su actitud ante el poder.

Claro, ya habrán comprobado que no es muy dañino llamar únicamente “López” al candidato que efectivamente se apellida así, como no resultó llamar “transgresores” a quienes en 1994 evidenciaron la necesidad de transgredir la decretada verdad de que Carlos Salinas era el mesías solidario. Tendrán que sacar el ingenio de donde lo tienen guardado.

Por el momento, ante la evidente mezcla de inmadurez y putrefacción del PRD, y tomando en cuenta la justificada desconfianza que provoca en muchos círculos el grupo de operadores exsalinistas, lo más sano sería que la crítica a López Obrador y su proyecto adquiriera solidez y claridad suficientes para que la sociedad civil la tomara en cuenta a la hora de exigirle cuentas a ese o a otro político que resulte electo en julio de 2006.

Para una tarea semejante no están preparados los voceros del pánico interesado, que los hace traicionar aun la lógica electoral establecida por ellos mismos, y a temer el “cambio de paradigmas” de poder, que bien podría ser un instrumento útil para transformar el anquilosado y corrupto orden.

Llamar a mantener el bonito juego entre el PRI y el PAN, que ya demostraron lo compatibles que son en sus respectivos proyectos de nación, equivale a renunciar a la alternancia plural. El foxismo generó la propia metáfora que lo resume; con él, la ciudadanía fue arrojada del caballo a mitad del río. No llegó al cambio prometido. El PRI se quedó donde estaba, el proyecto salinista se desarrolló hasta su tercer sexenio y, lástima, mucha gente sigue sin creer que el gobierno tiene rumbo.

¿O por qué creen que el candidato foxista no ataca a López Obrador en uno de sus verdaderos talones de Aquiles, la inseguridad? El país está tomado por el narco y ni los jefes policiacos están a salvo de los ajustes de cuentas. ¿Y por qué Madrazo, quien se dice dispuesto a hacerlo, no llega al mencionado talón sin pisarse gravemente los callos? Ya seguirán hablando, en otro contexto, algunas voces de la delincuencia organizada. Y por cierto, para el señor Madrazo de parte de una lectora: ¿Qué no la esencia de la democracia es el respeto al voto?

Fina ironía la del columnista.

Una razón más para vptar por AMLO y la mayoría perredista al Congreso.

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