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viernes, mayo 12, 2006

EL SUB MARCOS Y EL GOLPE QUE LE DIÓ A FECAL : NOTA DE PROCESO

Sale esta nota de proceso respecto a la aparición del sub Marcos y de como al que le está afectando es a fecal:

Y cuando Felipe despertó… ahí estaba el sub
carlos acosta córdova/ apro

México, D.F., 11 de mayo (apro).- Todo iba bien para Felipe Calderón. O al menos así lo creía él. Amparado en que las encuestas lo ubican en el primer lugar de las preferencias electorales y en su triunfo en el debate de candidatos presidenciales, siguió en sus giras proselitistas por los estados del país, con ánimo festivo, olvidándose de hacer propuestas, festejando de manera anticipada lo que creía un éxito seguro.

Pero llegaron Atenco y Marcos, y el candidato panista volvió a la realidad. De hecho, el líder zapatista despertó al Felipe autoritario y visceral que muchos conocen. Sí que debió dolerle a Calderón lo dicho por aquél, en el sentido de que López Obrador será el candidato que gane las elecciones presidenciales de julio próximo. Y si eso le dolió, un auténtico gancho al hígado le resultaron estos otros asertos del subcomandante, dichos a diferentes medios informativos: Calderón es “un Hitler en potencia”, significa la “instauración del fascismo”, que “sacará al Ejército y a la policía a las calles” y es “la continuación del perfil desdibujado de lo que es un gobernante”, que “suplirá el quehacer político con el uso de la fuerza”.

Hasta antes de la aparición de Marcos en los medios, Felipe Calderón transitaba alegremente por el país. Vaya, ni siquiera los brutales sucesos de Atenco lo conmovieron gran cosa. Tuvieron que pasar más de 24 horas para que reaccionara. El día del enfrentamiento entre policías y colonos, aún en la noche, cuando ya la noticia y sus imágenes brutales recorrían el mundo, el candidato panista ni pío decía; seguía ofreciendo las perlas de la Virgen a sus simpatizantes. Todavía en las primeras horas del día siguiente, no salía de los tibios reclamos: “Las diferencias no pueden resolverse con la violencia”, “Los derechos no pueden defenderse a través de los machetes”, “Las autoridades de los tres niveles de gobierno deben practicar un responsable ejercicio del poder”, “La única manera de que en la sociedad haya convivencia real es a través de la ley”. Y cosas por el estilo.

Fue hasta muy tarde que se le prendió el foco. A él o a alguien de su war room. Si había sido exitosa la estrategia del miedo que emprendió su equipo a través de spots, en los que se decía que López Obrador era un peligro para el país, por qué no vincular la violencia desatada en Atenco con el presunto perfil de un gobierno federal en manos del PRD y Andrés Manuel López Obrador.

Por supuesto. Y manos a la obra. Así lo hicieron. En sus últimos discursos del 4 de mayo, y los días siguientes, Calderón sostuvo que en la elección presidencial se definirá si queremos gobiernos “que metan a México en la anarquía, en la violencia, en el desorden, como los que representa el PRD, o gobiernos que aplican la ley y que tengan verdadero aprecio por la legalidad y por los derechos”.

También: “Hay candidatos que avalan este tipo de acciones” violentas, como la de Atenco, o la de Tláhuac en 2004, donde fueron linchados dos policías, y López Obrador, jefe de gobierno entonces, “no hizo nada”.

Ya encarrerado, al día siguiente, 5 de mayo, en cuanto lugar estuvo, siguió arremetiendo: “En esta contienda electoral sí hay candidatos que avalan la barbarie, que avalan los machetes y que avalan romper la ley para (permitir) hacerse justicia por propia mano”. Claro, no mostró prueba alguna. Ni le interesaba. Importaba el discurso efectista y el ánimo de seguir descalificando a López Obrador.

Para entonces, Marcos y los zapatistas que lo acompañaban no le hacían mayor ruido al panista. “La verdad es que la presencia de Marcos es cada vez menos relevante”, dijo Calderón.

Pero el martes 9 se le apareció el diablo al candidato. Marcos en la primera plana de La Jornada, con gran despliegue en interiores, diciendo que “Calderón propone la mano dura, el fascismo, sacar al Ejército a las calles y a la policía a todos los lugares, y gobernar con la fuerza represiva del Estado y no con leyes”.

Y lo peor: Marcos en Televisa, muy de mañana, en horario estelar, a la vista de millones de mexicanos, diciendo, sin titubeo alguno, que López Obrador va a ganar las elecciones, y que Calderón sería como Fox, un gobernante desdibujado, que supliría el quehacer político con el uso de la fuerza.

No lo soportó Felipe. Y echó las vísceras por delante.

El Marcos “irrelevante” de unos días antes, se convertía, en el discurso del panista, en la encarnación de todos los males. Vinculó al zapatista con López Obrador. Lo acusó de hacerle el “trabajo sucio” al tabasqueño. Que ambos comparten la misma visión de izquierda, autoritaria y violenta. Que López Obrador apoya actos violentos y es un candidato que –como el delegado Zero-- no respeta la ley. Que “atrás del pasamontañas está el mismo rostro de intolerancia y autoritarismo que caracteriza a la izquierda violenta y que hoy representa López Obrador”.

No es la primera vez que Felipe Calderón reacciona virulentamente. De hecho se mostró tal cual es: como alguien soberbio, que no admite cuestionamientos; que menosprecia la opinión de los demás si le es adversa; que quiere tener siempre la razón; que se autoerige como autoridad moral; que se enoja fácilmente; que se burla de los demás; que se exalta a la primera provocación; que se dio el lujo de gritarle, o de colgarle el teléfono, a Ernesto Zedillo cuando éste era presidente de la República.

Díganlo si no sus compañeros legisladores en las dos ocasiones en que Felipe fue diputado. Padecieron sus irreverencias, su petulancia, sus regaños, sus mofas, sus burlas, su sorna…

Pero eso será tema de una próxima entrega.


Ayer el PRD acusó a Marcos de ser instrumento de la derecha. De hecho, desde que inició la otra campaña mucha gente de izquierda empezó a decir que Marcos era controlado por Salinas. Yo critiqué mucho a Marcos por haber cometido la estipidez de tirarle mierda al peje cuando sabe perfectamente que esto lo único que lograría sería fomentar el abstencionismo y amplificar el efecto del voto duro del PRI. Pero pinté mi raya en esto de que Marcos era títere de Salinas. Y hasta la fecha lo insisto: no le voy a entrar a los ataques contra Marcos. Lo voy a criticar hasta el cansancio por ser tan necio y tan PENDEJO como para ponerse a insultar al peje sabiendo que apoyarlo es la única manera de lograr que salga la derecha PRIANista del poder.

Pero hasta ahí.

Yo lo veo así: Marcos tiene mucho más rating en el extranjero que en México. Su aparición en los medios debe de haber provocado más indignación por los hechos de Atenco en la opinión pública internacional que en México. Y fueron precisamente mujeres de España y Chile las que se quejaron ante la opinión pública internacional sobre las violaciones y los abusos de las que fueron víctimas a mano de la PFP en Atenco. Y esto ha obligado a los medios en México a hablar al respecto--a regañadientes y de mala gana, pero lo han tenido que hacer.

Vaya: Televisa nisiquiera hablaba de las violaciones hasta que Marcos lo dijo con Loret de Mola. Esto A PESAR de que ya había una acusación de Valentina Palma y de que se había transmitido por televisión en Chile. Y esto A PESAR de que los corresponsales de Televisa sabían perfectamente las historias de las mujeres españolas violadas.

Si Marcos es títere de Salinas o instrumento de la ultraderecha eso yo no lo se. Personalmente no lo creo. Pero igual puedo estar equivocado. Lo único que sí es verdad es que gracias a Marcos ahora el PAN es identificado con el fascismo y la represión no sólo en México, sino a nivel internacional.

Y eso es algo que le va a costar mucho a fecal el 2 de Julio.

No estoy diciendo que hay que ver a Marcos como un héroe ni que hay que disculparle sus pendejadas contra el peje. Pero si creo que a la hora de juzgarlo en nuestras opiniones, hay que tomar en cuenta el factor de denuncia que hizo ante los medios y que, de una manera u otra, al que de verdad afectó fue a fecal.

Una razón más para votar por el peje y por el PRD para el congreso en el 2006.

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