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jueves, febrero 08, 2007

EL FRAUDE VISTO DESDE EL EXTERIOR

Me llegó el siguiente e-mail. Está de poca:

Compañeros senderistas.

Sólo para informar a ustedes que la semana pasada tuve la oportunidad de asistir al Congreso Pedagogia 2007 que se realizó en La Habana, Cuba. Pues bien a este congreso asistieron profesores y pedagogos de prácticamente toda Americalatina, y en intercambios de ideas con decenas de ellos de los diferentes paises, me dí cuenta que la totalidad de ellos tenían la certeza del fraude electoral que se dió en México el dos de julio, incluso un uruguayo me habló "del presidente legítimo de tu país", Así por mas que el pendejo de fecal se quiere legitimar, aún en el extranjero se tiene la certeza de su cochina usurpación. Adelante fecal a la chingada.


Por eso mismo Lula le dijo a fecal que Chávez había llegado tres veces al poder de manera DEMOCRÁTICA, dándole a entender que fecal NO llegó de manera democrática al poder.


Una razón más para apoyar al peje en el 2007.

Felife Espurio y NO a las campañaas políticas en TV

Cortesía de Revoluciones, video de Mesa de Monitor:



http://www.youtube.com/watch?v=GLJSodICsqE

JUSTICIA PENAL EN MÉXICO, EN CRISIS.

08-02-2007
La detención arbitraria, la tortura, los juicios injustos y la impunidad son prácticas sistemáticasEl sistema de justicia penal, en crisis.

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=46262

El 7 de febrero Amnistía Internacional ha publicado un nuevo informe en el que se pide al nuevo gobierno de México y al Congreso de la Unión que modernicen con urgencia el sistema de justicia y de seguridad pública de México de acuerdo con las normas internacionales de derechos humanos.

En el informe se analizan las graves deficiencias de los sistemas de seguridad pública y de justicia penal mexicano –como la enorme diferencia que existe entre los principios jurídicos y la protección efectiva, las irregularidades de la detención preventiva, la presentación de cargos falsos contra activistas políticos y defensores de los derechos humanos y la ausencia del principio de “presunción de inocencia” en la Constitución mexicana–.

También se examinan en el informe los efectos de estas deficiencias en los miembros más vulnerables de la comunidad, como las personas indígenas.

Las deficiencias de los sistemas judicial y de seguridad pública hacen que la detención arbitraria, la tortura, los juicios injustos y la impunidad sean prácticas sistemáticas a nivel estatal y federal en todo el país.

Si la nueva administración no toma medidas efectivas, transmitirá el mensaje de que en México se toleran las violaciones de derechos humanos.

El trabajo de investigación llevado a cabo por AI ha puesto de manifiesto que en diferentes partes de México se detiene a menudo a decenas de personas sobre la base de pruebas carentes o inexistentes y se les niegan derechos básicos, lo que da lugar a errores judiciales y destruye la confianza en el sistema de justicia y el Estado de derecho.

Los mecanismos de rendición de cuentas son tan débiles, que, incluso en los pocos casos en que se realizan investigaciones oficiales sobre los abusos cometidos, raras veces se lleva a los responsables ante la justicia, lo cual fomenta una cultura de la impunidad.

A la mayoría de los presuntos delincuentes se les niega la debida asistencia letrada en el momento de su reclusión, cuando más expuestos están a sufrir tortura e intimidación. Las autoridades hacen habitualmente caso omiso de las denuncias de maltrato bajo custodia o las desestiman.

Suelen ser los miembros más pobres y más vulnerables de la sociedad los que sufren abusos bajo custodia y a los que se proporcionan también los abogados defensores con menos experiencia y más incompetentes.

Según un censo realizado por el Instituto Federal de Defensoría Pública de México, en 2004 había sólo 82 abogados con la preparación necesaria para representar a los 13 millones de personas indígenas de México.

La clave de una sociedad justa es un sistema de seguridad pública y de justicia penal fuerte, imparcial y con mecanismos efectivos de rendición de cuentas, que proteja los derechos humanos de los acusados y de las víctimas por igual.

Por lo que en las medidas que la nueva administración mexicana adopte en materia de seguridad pública se debe dar la máxima prioridad a la realización de importantes mejoras a nivel federal y estatal.

CALENTAMIENTO GLOBAL.


MARTIRENA en Rebelión.

ASIMETRÍAS.

ASIMETRÍAS.

Fausto Fernández Ponte.

El Viejo Antagonismo (1/2)

I
Cuando Fidel Castro se declaró a sí mismo marxista leninista y, luego, comunista, y procedió congruentemente a establecer las bases de una economía planificada por el estado, en la metrópoli imperial se alarmaron.
Y no era para menos. Por ese entonces --estamos hablando del inicio de la década de los sesenta-- la llamada guerra fría estaba en todo su apogeo. Ese conflicto enfrentaba irreconciliablemente a dos filosofías. A dos cosmovisiones.
Y, como consecuencia, a dos formas de comprender al universo, a la vida, al hombre: una, a favor del desarrollo del potencial humano y social: otra, por la primacía del capital y el mercado y los privilegios de clase.
Una forma preconizaba, precisamente, la desaparición de clases sociales; otra, lo opuesto: la dominación de un estamento social sobre los demás, con el concurso de una élite de hombres y mujeres privilegiados.
Dicho de otro jaez, una cosmovisión se nutría con postulados y preceptos deontológicos de que debe cesar la explotación del hombre por el hombre. La otra, lo contrario:
la apropiación de la riqueza --plusvalía-- creada por otros.
En una de esas filosofías, los medios de producción de bienes --la riqueza-- debe ser propiedad de todos. La otra filosofía sustenta la tesis opuesta: los medios de producción debe ser propiedad de unos cuantos.
Así, en ese conflicto --era frío porque no se libraban batallas a fuego-- las trincheras filosóficas, ideológicas y políticas eran antipodales. Simplificando, unas eran las del socialismo; las otras, las del capitalismo.


II
Vieja historia. El antiquísimo conflicto entre los intereses de todos y los intereses de unos pocos. Entre los derechos a la propiedad social y los de la propiedad privada. Esta, en detrimento oneroso de aquella.
Así, se confrontaban el Estado soviético y el Estado estadunidense. En el fondo, ambos representaban conflictos que devenían del antaño remoto. El Soviético era la materialización de un ideal inasible, el del comunismo.
Y el estadunidense, el anhelo de los grupos de poder de hegemonía, el de un imperio económico --no necesariamente político-- que, en la práctica, ya existía. Por eso, la alarma en Washington ante los asertos del señor Castro.
El imperio cuya metrópoli era --es, aún-- Washington tenía a la Nuestra América indo, afro e ibérica sometida a un yugo brutal. Esa uñidura permitía el saqueo de un continente que Eduardo Galeano describió como uno de venas abiertas.
El Golfo de México era --es-- un lago estadunidense. El Caribe, igual. América Central y las islas antillanas son traspatio de juegos de Washington. EU domina abrumadoramente a México, en donde el imperialismo se ha consolidado.
Y esa consolidación tiene un sesgo perverso: México es, para todos los efectos de la geopolítica y la geoeconomía, provincia estadunidense. El Estado mexicano está subordinado al estadunidense y a los amos de éste, las trasnacionales.
Por ello, el Estado mexicano --cuyos personeros actúan como obedientes lacayos del Tío Sam-- y los gobiernos que lo han representado en los últimos sexenios ven al señor Castro al través de los mismos prismas de Washington.

III
En la metrópoli no se comprendía --todavía no se comprende-- la noción de que el comunismo es sólo un ideal, inalcanzable por ahora. Es un sueño al que en algunos lugares del planeta --como Cuba-- inténtase materializar.
Pero la vía para concretar ese sueño --tan antiguo como el hombre mismo-- es el socialismo como forma de organización social, económica, política e inclusive cultural. Socialismo no es, pues, comunismo.
Pero es un paso. Un antecedente. Un método. Un objetivo táctico que, por su trascendencia y sus objetivos, no deja de ser estratégico. Socialismo no es quitarle a nadie sus bienes, sino darle a la gente lo que es de todos.
Así, lo que es de todos --el petróleo, por ejemplo; u otras riquezas bajo la tierra-- debe beneficiar a todos. Lo que hay en la superficie de la tierra o debajo de ésta deben ser aprovechadas por sus habitantes, no por extranjeros..
Esas premisas del socialismo eran implícitas en la declaración del señor Castro acerca de sus convicciones ideológicas y políticas. Inmediatamente, en Washington se le identificó como un enemigo peligroso del capitalismo.
O, por mejor decir, amenaza ominosa para el imperialismo. Podía contaminar al patio trasero histórico --Nuestra América-- e inducir a los latinoamericanos a reclamar para sí lo que es de ellos y que EU les escamotea.
En ese contexto --medio siglo después de la declaración del cubano--, EU registra una contaminación emulativa: Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Luiz Inàcio Lula da Silva, Evo Morales, Tabaré Vázquez, Rafael Correa...

Glosario:
Cosmovisión: Manera de ver e interpretar el mundo.
Deontológico: Relativo a deontología. Ciencia o tratado de los deberes.
Inasible: Que no se puede asir o coger.

MEXICO S.A.

México SA

Carlos Fernández-Vega

México, uno de los países con más desigualdad

Panistas y priístas pretenden pintar de blanco la realidad lacerante

Foto: Un campesino transporta cañas en Guye, China
Un campesino transporta cañas en Guye, China Foto: Reuters

Suele haber dos lecturas sobre la realidad mexicana: la oficial y la real. La primera tiene formato de discurso machacón y bombardeo propagandístico ("estoy muy satisfecho con lo que ha logrado mi gobierno; conmigo en Los Pinos estamos mejor que nunca"); la segunda es tan dramática y cotidiana que suele reportarse como algo normal, incluso aburrido.

Setenta años de discurso priísta y casi siete de discurso panista (más uno que otro perredista que se ha colado por allí) no han hecho más que pintar de blanco lo que a todas luces es negro azabache, en un intento por evadir esa lacerante realidad y cubrirla con un manto propagandístico de "logros", "bienestar", "avance" y "solvencia" política, económica y social, que nadie, ni los emisores, toma en serio.

Si se privilegia la primera lectura, entonces sí, en un abrir y cerrar de ojos, seremos la cuarta potencia mundial (o la primera si producimos más y más discursos); si atendemos la segunda, efectivamente el subdesarrollo es normal y hablar de él es aburrido. El problema es que el tiempo se agota ­de hecho el país vive horas extra­, de tal suerte que urge un tercer formato: no sólo leer bien la realidad, sino atenderla y actuar en consecuencia.

En una de las decenas de crisis que este país ha tenido en los últimos 25 años, la desesperación de la gente llegó a tal grado que el grito de batalla en las calles, en las manifestaciones, era: "¡¡¡queremos promesas, no más realidades!!!". El problema es que la clase política de inmediato les dio gusto. Y allí nos quedamos.

Año tras año, cumbre tras cumbre, foro tras foro, se denuncian los mismos atrasos, las mismas carencias, las mismas barbaridades y las mismas ausencias, sólo que "actualizadas" (corregidas y aumentadas) para la ocasión (el año, la cumbre o el foro en turno), mientras esa realidad no deja de carcomer el futuro de los mexicanos. Entonces, ¿que se mantenga el discurso, se incrementen las promesas o, de una buena vez por todas, se atienda la realidad?

En vía de mientras, va el más reciente balance, aportado por dos de los organizadores (PNUD y OCDE; los demás son Cepal, Banco Mundial, BID y CIDE) del foro en turno sobre la realidad nacional (Foro Internacional Políticas Públicas para el Desarrollo de México, inaugurado ayer): la falta de un crecimiento dinámico y la persistencia de la desigualdad son fenómenos relacionados. Avances en la reducción de la desigualdad podrían abrir de manera simultánea espacios de competitividad que coadyuven a generar mayores tasas de crecimiento. La pobreza es una consecuencia de la desigualdad, especialmente en presencia de tasas de crecimiento bajas (2 por ciento promedio anual en los últimos cinco lustros). La reducción de la pobreza rural no se da de manera homogénea; en muchas regiones la reducción de los ingresos de la actividad agrícola ha llevado a muchos hogares a depender de transferencias públicas y de las remesas sin verdadera capacidad de generar ingresos propios.

A pesar de los avances en la tasa nacional de mortalidad infantil, los pueblos indígenas del país padecen la misma tasa de mortalidad infantil que la que tenía el promedio de la población mexicana hace 10 años. A ese nivel y con el actual ritmo de avance, ese Objetivo del Milenio parece aún lejos de la meta del año 2015. En términos territoriales las brechas son enormes. En municipios como Santiago del Pinar, Chiapas, el ingreso anual per cápita es de sólo 602 dólares (1.65 diarios), es decir, 48 veces menos que el de la delegación Benito Juárez en el Distrito Federal.

La situación de la mujer en México muestra claramente que son ellas las principales víctimas de la desigualdad respecto al acceso a los derechos sociales más básicos (salud, educación y trabajo), lo que genera pérdidas netas para la sociedad en conjunto. En Veracruz, por ejemplo, se estima en 2 por ciento la pérdida en el índice de desarrollo humano atribuible a la desigualdad de género.

La riqueza de los empresarios mexicanos incluidos en la lista de Forbes se incrementó en los últimos años por encima del equivalente promedio en los países de la OCDE, renglón en el que México sólo es superado por Estados Unidos. En comparación con países latinoamericanos, sólo Venezuela y Chile superan a México como países donde la riqueza de los individuos en la parte superior de la distribución crece desproporcionadamente. En el combate de este fenómeno juegan un papel importante las políticas de competencia que impidan el uso del poder de mercado por unos pocos en detrimento de los consumidores. Se requiere una mayor estabilidad en las variables reales de la economía como son el crecimiento y el empleo. Urge fortalecer las políticas de ciencia y tecnología y de investigación y desarrollo, y dentro de ello, los sistemas de educación superior.

La "salud" macroeconómica no ha sido suficiente para lograr un desarrollo equitativo y disminuir de manera significativa el diferencial de ingresos con los países más avanzados de la OCDE. La estabilidad es condición sine qua non, pero no suficiente para lograr el desarrollo que México urgentemente requiere. El potencial de crecimiento (ubicado entre 3.5 y 4 por ciento) es muy bajo para hacer frente a la serie de rezagos que enfrenta el país. México es uno de los países con la distribución del ingreso más desigual en el mundo y enfrenta todavía el inmenso reto de superar las condiciones de pobreza en que viven muchos millones de mexicanos.

Y así por el estilo, hasta el próximo foro, con información corregida y aumentada, mientras se mantiene el discurso como forma de gobierno y la realidad carcome el futuro de los mexicanos.

Las rebanadas del pastel

Especialistas en provocar infartos cardiacos, las trasnacionales de la energía escucharon con agrado el dicho del director de Pemex, Jesús Reyes (Heroles) González: la participación del capital privado en Petróleos Mexicanos se permitirá "sin tocar el corazón" de la paraestatal.

COMO MANEJA LOS DINEROS PÚBLICOS LA ULTRADERECHA.

Orlando Delgado Selley

Política pública.

Resulta que según Calderón el debate en América Latina no es entre izquierda y derecha, sino entre pasado y presente; no entre visiones ideológicas, sino entre democracia y autoritarismo.

Lo cierto, sin embargo, es que entre los electores se ha ido consolidando la convicción de que las elecciones pueden ser el momento decisivo para cambiar de rumbo, escogiendo un gobierno que propone una política pública diferente de la que ha sido dominante en la región en los pasados 25 años.

Se trata de una opción política que ya gobierna y que empieza a rendir frutos que se reparten en diversas áreas: en los impuestos, en la definición de políticas de gasto, en el manejo de la deuda pública y en la evolución de las remuneraciones reales.

La deuda pública en Latinoamérica es central. Lo ha sido desde siempre. Servirla ha provocado etapas recesivas intensas. De modo que controlarla es importante y reducirla lo es más.

En años recientes ha habido un desendeudamiento significativo en la región: en términos relativos pasó de un promedio de 38.9 por ciento del PIB en los años 1997-2003, a 29 en 2004-06, siendo en este último año de un poco menos que la cuarta parte del producto.

En términos absolutos eso ha significado una reducción de 125 mil millones de dólares en tres años. Argentina explica 58 mil millones de esa reducción, los que sumados a otros 58 mil millones de Brasil dan cuenta del grueso de la disminución de la deuda externa en la región entera.

En el caso de México, según la información que difunde la Secretaría de Hacienda, el saldo de la deuda bruta externa del sector público federal se ha reducido hasta llegar a 53 mil 921 millones de dólares en diciembre pasado, en tanto que la CEPAL reporta en México una deuda externa bruta de 130 mil 946 millones en ese mismo mes, apenas mil 325 millones menos que en 2003.

Ello es un indicador del endeudamiento externo del sector privado que toma crédito en dólares, dada las dificultades crediticias internas y el diferencial en los intereses a pagar. Lo importante es que, en efecto, el gobierno ha reducido su deuda externa neta. Como proporción del PIB pasó de 8.4 en 2000 a 4.4 en 2006 y como porcentaje del total se redujo del 44.7 en 2000 al 21.9 en 2006.

La reducción de la deuda no ha sido privativa de gobiernos de algún signo ideológico. Esta reducción se ha podido operar gracias al crecimiento de las exportaciones, el alza en los precios de los principales productos de exportación, el incremento en las remesas de los trabajadores emigrados, lo que ha impactado a la baja los tipos de cambio reales.

No obstante, detrás de esta política y esas razones compartidas comunes hay diferencias sustanciales. Una de ellas, que resulta fundamental, es que mientras para un gobierno de izquierda ganar independencia frente a los organismos financieros internacionales permite políticas macroeconómicas heterodoxas, para los gobiernos de derecha el alineamiento con las políticas liberales es natural.

Otra diferencia se ubica en un hecho básico: disminuir la deuda externa implica reducir los pagos por amortizaciones, intereses y comisiones. Ello libera recursos fiscales que generan una demanda que puede servir para dinamizar la economía, invirtiendo en proyectos de desarrollo con efectos multiplicadores, apoyando crediticiamente a empresas generadoras de empleos decentes, etcétera.

Esa una razón que justifica usar excedentes en divisas, derivados del incremento de exportaciones y/o de precios favorables para nuestros productos. Los gobiernos de Argentina, Brasil, y recientemente el de Bolivia, han decidido aprovechar la bonanza actual a favor de su desarrollo.

En cambio, el gobierno mexicano, fiel a la ortodoxia económica, ha reducido su deuda externa, pero como piensa que se crearía una demanda que pudiera generar presiones inflacionarias, decidió contratar deuda interna en cantidades equivalentes. De ese modo se neutralizaron los posibles efectos sobre el nivel de precios. Consecuentemente no liberó recursos.

Al contrario, resulta que los intereses y comisiones de la deuda interna son mayores que la externa, lo cual ha implicado que el costo financiero de la deuda pública total no se haya reducido, sino que aumentó.

Esta diferencia no es entre pasado y futuro, sino entre una restricción ideológica que privilegia los equilibrios macro, frente a la decisión para plantearse mejorar el nivel de vida de la población.

Eso es lo que se discute en el subcontinente no sólo retóricamente, sino implementando una política pública capaz de cumplir con la responsabilidad fundamental de cualquier gobierno.

LAS "LECCIONES" DEL ESPURIO.

Martí Batres Guadarrama

Calderón, las nacionalizaciones y la democracia.

Para asombro de muchos, en los días recientes, el señor Felipe Calderón se ha dado tiempo para hablar a nombre de México de nacionalizaciones y democracia. Y, en efecto, México ha dado lecciones al mundo en materia de nacionalizaciones, pero no podría dar lecciones a nadie en el tema de la democracia.

Sin embargo, paradójicamente, Calderón pretende olvidar la historia y se lanza contra los países de América Latina que recientemente han realizado nacionalizaciones para proteger sus industrias energéticas y estratégicas. Y simultáneamente defiende la democracia, condenando a los gobernantes que se religen indefinidamente. Suena raro, suena muy raro.

Resulta francamente incomprensible que a nombre de México se denosten las nacionalizaciones, pues México ha sido pionero en nacionalizaciones y expropiaciones, y a lo largo de su historia ha enseñado al resto de América Latina a utilizar estos instrumentos para potenciar su desarrollo económico y nacional.

Ya en 1859 el gobierno de Benito Juárez nacionalizó los bienes eclesiásticos, único camino para asegurar la fortaleza económica del Estado y el crecimiento de la pequeña propiedad. En 1938 se expropió la industria petrolera, que significó la principal base del desarrollo estabilizador que México vivió durante décadas, y sin la cual no se entendería el avance que se vivió en esa época.

En 1961 se nacionalizó la industria eléctrica, acción que permitió bajar las tarifas a los usuarios, dar a los trabajadores electricistas los mejores contratos colectivos y tener a una empresa como la Comisión Federal de Electricidad, que se encuentra entre las 100 mejores empresas del mundo. En 1982 se nacionalizó la banca para detener la embestida de los llamados saca dólares, que pusieron en crisis el sistema financiero nacional.

E incluso en el año 2001 el gobierno panista de Vicente Fox expropió los ingenios azucareros para poder rescatarlos de la quiebra. A todo ello deben agregarse los millones de hectáreas expropiadas a latifundistas en México a lo largo de más de 60 años para entregárselas a los campesinos.

Como puede observarse, nuestro país ha utilizado las herramientas de la nacionalización y la expropiación en toda su historia. Y los países de América Latina se inspiran en nuestro ejemplo. Que México se pronuncie contra las nacionalizaciones es como si Suecia se pronunciara contra el Estado de bienestar social y Gran Bretaña contra el parlamentarismo.

Por eso, las palabras de Felipe Calderón suenan absurdas y, en el mejor de los casos, a ignorancia foxiana de la historia.

Peor aún, no obstante, se escucha, Calderón hablando de democracia. Por un lado, es extraño que quiera presentarse como el guardián de la democracia quien emergió de las elecciones más cuestionadas desde 1988; y quien tuvo pavor de aceptar un recuento de voto por voto y casilla por casilla para saber a ciencia cierta quién había ganado la elección presidencial de 2006 en México.

Resulta penoso que aquel que fuera declarado electo en el proceso más inequitativo de todo el continente quiera dar lecciones de democracia al conjunto de gobernantes latinoamericanos que ganaron las elecciones en sus países sin cuestionamientos, y en medio de una gran euforia popular que los acompañó y que, en cambio, estuvo ausente en México.

No puede dar lecciones de democracia a otros gobernantes quien no ganó la elección en su propio país. Y en ese contexto es completamente contradictorio que Calderón cuestione la relección de gobernantes en Sudamérica y proponga la relección inmediata e indefinida de legisladores en México. Es tan negativo enquistarse en el Poder Ejecutivo como en el Poder Legislativo.

Es indignante que el gobierno de México teorice sobre la democracia cuando tenemos aquí asesinatos políticos, desaparecidos, violaciones a mujeres y hombres detenidos y censura televisiva.

De todo lo anterior se desprende que México como nación ha enseñado a lo largo de su historia a ejercer los verbos nacionalizar y expropiar. En cambio, el gobierno mexicano no puede enseñar a los demás a contar voto por voto, es decir, no puede dar lecciones de democracia a la América Latina de nuestros días.

LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

Adolfo Sánchez Rebolledo

¿Libertad de expresión?

Mal van las cosas cuando se aplica la censura previa a los programas de los partidos políticos. Se cuestiona la libertad de expresión. Sufre la ya de por sí elusiva normalidad democrática. Con el pretexto del preservar el "estado de derecho", la autoridad federal, en este caso la Secretaría de Gobernación, desconoce en la práctica que los partidos nacionales son "entidades de interés público", pasa por encima de resoluciones previas del IFE y se asume como censor ad-hoc de las comunicaciones que usan los tiempos del Estado.

El más reciente capítulo ­la cancelación de una emisión radiofónica del PRD seguida de la negativa a transmitir por los medios electrónicos el programa sobre "la toma de protesta de Andrés Manuel López Obrador el 20 de noviembre pasado­ reafirma la peligrosa veta autoritaria que subyace en la visión de la gobernabilidad como mero orden y control, si no es simple y llano revanchismo político.

Los representantes del PRD han aducido toda suerte de argumentos jurídicos para probar que estamos ante una decisión arbitraria, caprichosa, que deja mal parado al gobierno ante la ciudadanía y los compromisos suscritos internacionalmente, pero la respuesta ofrecida por los funcionarios encargados ha sido negativa, soberbia.

El propio subsecretario de Asuntos Jurídicos de Gobernación, Miguel Alessio Robles-Landa, declaró a los medios que la "única manera" de que el programa pasara (al aire) sería dándole otro formato y contenido, desconociendo que ya hay una resolución del Consejo General del IFE para que se transmita.

Al parecer, para el encargado de los asuntos jurídicos eso no cuenta, pues en su opinión el director de Radio Televisión y Cinematografía, Eduardo Garzón, "incurriría en una grave responsabilidad si pasa ese espot porque viola directamente disposiciones constitucionales" (El Universal, 7/2/07) Lo increíble del caso es la pretensión de los burócratas de interpretar no ya la ley correspondiente, sino los principios constitucionales que rigen la libertad de expresión, así como las disposiciones en torno a la "protesta del presidente constitucional", estigmatizando de esa forma un hecho político que hasta ahora no ha sido recusado legalmente ni por la autoridad electoral ni tampoco por la judicial.

Y es que de eso se trata. La Secretaría de Gobernación quiere sentar un precedente muy grave. A partir de ahora, los contenidos de los programas partidistas (y otros, ¿por qué no?) habrán de someterse a la censura previa no declarada del Ejecutivo, dando así una vuelta de tuerca a la reducción paulatina de las libertades en los espacios públicos. En una industria donde pesan excesivamente los condicionamientos económicos, así como los prejuicios de los propios dueños, ¿qué clase de comunicación democrática surgirá si la autoridad, en vez de realizar una supervisión técnica que asegure la mayor libertad, actúa para limitarla?

El argumento expuesto por el subsecretario Alessio para justificar la actuación de Gobernación parece una charada: "no hay censura previa cuando se conoce el contenido de los programas... Existe censura cuando no se conocen los contenidos de los programas, no es el caso". Incluso una vieja edición del Diccionario de la Real Academia define a la censura previa como "el examen y aprobación que anticipadamente hace la autoridad gubernativa de ciertos escritos antes de darse a la imprenta" (subrayado ASR).

La tesis según la cual el "conocimiento" previo del contenido exime al censor, no es más que una vulgar justificación para evitar su difusión, que de eso se trata, es decir, una forma ominosa de censura previa. Pero el funcionario, que de algún modo se sabe atrapado por el pasado inmediato, quiere lavar antiguas manchas y se adelanta a una posible crítica y aprovecha para nadar de muertito partidista con gran cinismo... "Si otro partido, por ejemplo Acción Nacional ­dijo el subsecretario Alessio­ le pidiera a RTC que exhibiera un programa de los que después ya no pudo pasar por resolución del mismo IFE. Por ejemplo, que dijera que el señor licenciado López Obrador sigue siendo un peligro para México, que el señor licenciado López Obrador tiene vínculos con otros países que mantienen regímenes que no están de acuerdo con el régimen jurídico mexicano, RTC incurriría en una grave responsabilidad si autoriza la exhibición de esos programas porque ya se conoce el contenido de esos programas."

La falacia no puede ser más obvia, pues el requisito formal es que el IFE (o el TEPJF) no impugnen las piezas a difundir, pero en este caso la supuesta "inconstitucionalidad" es una idea de RTC. Además, de seguirse el criterio de los censores, habría que poner en observación preventiva las campañas mediáticas del gobierno, así como las declaraciones oficiales y oficiosas que insisten bajo la superficie en acentuar los "peligros" que para México representa cualquier otra opción que no sea la de la derecha y sus aliados.

En rigor, el incidente de la censura al programa de López Obrador se suma a otros donde la autoridad federal ha demostrado su vocación por el control vertical de la información. Pero hay uno especialmente significativo.

El martes de esta semana, el senador Carlos Jiménez Macías presentó ante el pleno de esa Cámara un punto de acuerdo: exhortar al titular del Poder Ejecutivo federal a que proceda, a la brevedad posible, a nombrar al director general de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, en los términos que establece la ley que crea dicho órgano, así como a integrar la Junta de Gobierno de la Agencia de Noticias del Estado Mexicano, en los términos que establece el artículo 11 de la citada ley, y en lo que establece su artículo octavo transitorio, y, finalmente, a que el Presidente informe a esta soberanía sobre el estado en que se encuentra el proceso de liquidación y disolución de la Agencia de Noticias Mexicana Notimex, SA de CV, de acuerdo con los lineamientos que establece la Ley Federal para las Entidades Paraestatales, sin esperar a la solución de la controversia constitucional interpuesta por el anterior gobierno.

El tema es importante, pues la ley a la que se refieren los puntos anteriores tenía como objetivo principal democratizar la información mediante el expediente de convertir a Notimex en una agencia del Estado, gobernada y dirigida por profesionales del periodismo al margen de los intereses del gobierno en turno.

Sin embargo, para no pecar de ingenuidad habría que preguntarse si en realidad el gobierno desea promover un nuevo modelo de comunicación desde el Estado o, si como parece, está totalmente satisfecho con la asociación estratégica establecida con los propietarios de los grandes medios electrónicos que no han dejado de sostenerlo a tambor batiente, seguros como están de que sus intereses, así sean monopólicos, ya quedaron asegurados por la reforma en materia de telecomunicaiones.

Para finalizar repetiré el cliché: sin libertad de expresión no hay democracia que valga. La manipulación no puede evitar que la verdad se conozca.

P. D. ¿De qué sirve esforzarse por construir un pensamiento y una política de izquierda si de un plumazo el PRD condecora con una candidatura a una representante histórica de la derecha?

POLÍTICA EXTERIOR

Gustavo Iruegas

Pero hay que usarla.

Comparable a la congoja que causó a los sabios y sacerdotes mayas de Maní ver a Diego de Landa destruir sus códices e ídolos, es la amargura que produce atestiguar la destrucción de la política exterior que otrora dio a México honor y prestigio. Dicho esto, es necesario aclarar que, si bien México nunca ha estado libre de la influencia de las grandes potencias, ese prestigio obedecía al reconocimiento de que se esforzaba por actuar bajo criterios propios y anteponer los intereses nacionales a los dictados de Estados Unidos y otras grandes potencias. Así acotada, la política exterior mexicana permitía que la voz de México fuera escuchada en la comunidad internacional. Eso se ha perdido.
En la política exterior mexicana hacia los países de la región juegan tres factores importantes: cercanía, afinidad e interés. En la relación con Estados Unidos dominan la cercanía y el interés, en procuración del desarrollo. En la relación con América Latina la cercanía y la afinidad convergen en la pertenencia. No son vertientes excluyentes, pero ambas deben ser cuidadosamente cultivadas.
Olvidando que la contraparte no está interesada, los cinco regímenes neoliberales de México han intentado elevar la relación con Estados Unidos al grado de pertenencia. Dicho coloquialmente, nos quieren hacer gringos.
La administración foxista, en su necedad, supuso que la democracia electoral y sus genuflexiones serían suficientes para subsumir la sociedad mexicana en Norteamérica y pidió legalizar a la población indocumentada, visas para los que quisieran emigrar y dinero para los que permanecieran en México. Tan cándida pretensión estaba condenada a recibir una terminante negativa, pero la profundización del carácter policiaco del gobierno de Estados Unidos después del 11-S hizo que la negativa fuera mucho más contundente: el muro en la frontera. Lejos ha quedado la integración.
En cuanto a América Latina hay que decir que ha carecido de la voluntad política suficiente para encaminarse a la integración. La oportunidad de empezar a construir la voluntad integracionista en las naciones latinoamericanas se presenta con el advenimiento de los gobiernos progresistas en la región pero, lamentablemente, ese giro es coincidente con el que México hace hacia la derecha neoliberal. Aunque persiste la opción sudamericana, el golpe de Estado en México impidió la opción integracionista latinoamericana. Así se ha conformado la nueva caracterización de la política exterior mexicana en el desprestigio.
En la práctica, los gobiernos derechistas de Fox y de Calderón han propiciado los desencuentros con otros gobiernos de la región. Los tres casos más notorios son los de Bolivia, Cuba y Venezuela.
El presidente Evo Morales dijo públicamente que Vicente Fox lo había discriminado y humillado y que Felipe Calderón no había dado muestras de querer mejorar la situación. La oficina de prensa de Los Pinos se apresuró a responder que Morales había sido invitado a visitar México. No se ha comprendido que si a esa invitación se responde con una queja, es que el agravio persiste.
Con el advenimiento del gobierno de facto se promovieron felicitaciones de mandatarios extranjeros que hicieran las veces de "reconocimientos" (anatema para don Genaro Estrada) para el gobierno espurio. Como el presidente de Venezuela Hugo Chávez no envió semejante telegrama la cadena CNN le preguntó al respecto; la respuesta fue: "Cuando el señor Calderón usó mi nombre, mi imagen y el nombre de mi país para denostar a su adversario en su campaña política, decidió que las relaciones entre nuestros gobiernos fueran malas". Recientemente el señor Calderón, en clara alusión a las nacionalizaciones anunciadas por el régimen venezolano, dijo durante un seminario en Davos, "... vamos hacia atrás si permitimos que regresen a América Latina dictaduras personales vitalicias." [...] "o regresamos a viejas políticas del pasado, expropiación y nacionalización que han causado un daño terrible y han provocado las peores crisis de América Latina..." [...] "...así que cualquier inversionista que tenga preocupación o miedo de políticas públicas en otros países o regiones que ahuyentan la inversión, sepan que van a ser muy bienvenidos en México y aquí nadie va a expropiar absolutamente nada". Todo esto disparó una andanada de epítetos, críticas y burlas de Chávez contra Calderón, y éste ha respondido con sus acostumbradas fanfarronadas bucólicas.
No obstante las simplezas y las descortesías, las diferencias son de fondo. Se trata de las expresiones extremas del espectro ideológico latinoamericano. Venezuela ha optado por esquemas de integración, Mercosur y Alba, sustitutivos del Grupo de los Tres que había concertado con Colombia y México. Son proyectos nacionales encontrados que hacen más necesaria aún la observancia de las cortesías y formalidades diplomáticas para normalizar la relación.
En el caso de Cuba tampoco hay progresos. Mientras el gobierno de México no comprenda que cuestionar la vigencia de los derechos humanos en Cuba es un ataque a la moral revolucionaria, que no será tolerado por el gobierno de la isla, no se resolverá la situación.
En los tres casos las dificultades son de fondo. No se arreglan con fotos de oportunidad ni invitaciones a cenar. Hay que enfrentar los problemas y resolverlos desde sus raíces. No será fácil, porque los tres gobiernos representan las posiciones más a la izquierda de América Latina y México la derecha extrema. Para eso sirve la diplomacia.

EL NALGUIPRONTISMO DEL ESPURIO ANTE BUSH.

REFORMA.
Lorenzo Meyer.

¿La obviedad como política exterior?.

Toda política del gobierno mexicano hacia terceros países debe interpretarse también como una política hacia Estados Unidos.

El gran norte de nuestra brújula La política exterior que encabeza Felipe Calderón se empieza a parecer a la de su predecesor: muy obvia en su afán de identificarse con las posiciones norteamericanas.

En su visita a la reunión de Davos, la intervención de Calderón contrastó con la del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Mientras el mexicano criticó a esa parte de Latinoamérica que amenaza con retornar a las "dictaduras personales vitalicias" y a las "expropiaciones y nacionalizaciones que han causado un daño terrible" -una forma de referirse a Hugo Chávez, presidente de Venezuela- Lula se concretó a presentar su proyecto sin necesidad de contrastarlo con el de otros.

La crítica a Chávez es una tarea que tenemos que hacer los particulares, no el jefe de Estado de un país cuya política exterior, por mandato constitucional, debe apegarse al principio de no intervención. Además, y por lo que hace a las expropiaciones y nacionalizaciones, es claro que sin los recursos generados por una entidad expropiada y nacionalizada hace tiempo -Pemex- el gobierno mexicano simplemente no funcionaría.

El choque del gobierno mexicano con Chávez, y antes con Fidel Castro, sólo tiene una explicación racional: el intento de los responsables de la política mexicana por congraciarse con los poderes que residen en Washington.

Lo mismo puede decirse de las extradiciones a Estados Unidos de algunos narcotraficantes mexicanos a pesar de que éstos no hayan aún purgado sus condenas en el país.

El muy publicitado despliegue de fuerzas militares y policiacas en Michoacán, Tijuana, el "triángulo dorado" -Chihuahua, Durango y Sinaloa- o en Guerrero, tiene parte de su razón de ser en la necesidad del nuevo gobierno de enfrentar el reto que desde hace tiempo le lanzó el narcotráfico, así como el deseo de aparecer como autoridad decidida.

Pero a lo anterior debe sumarse el intento de lograr un impacto inmediato entre los líderes y el público norteamericanos.

Nuestros cuatro puntos cardinales son el norte.
En realidad es natural que el discurso y la política de Calderón en su primer viaje a Europa estuvieran en parte diseñados en función de Estados Unidos.

Ése ha sido siempre el caso desde que México se independizó; lo diferente ahora es el hacer pública la voluntad de coincidir con Estados Unidos.A la larga, una estrategia abiertamente diseñada para acompañar y respaldar a Estados Unidos en sus complicadas andanzas por el mundo sirve muy poco al interés mexicano.

Uno de los mejores aspectos de nuestra diplomacia había sido su sutileza, su capacidad para no aparecer como obsequiosa con las posiciones, intereses y presiones del gobierno norteamericano en el mundo.

En ese esfuerzo por mantener, o al menos aparentar, la existencia de una independencia relativa, residió casi toda la gracia de la política exterior mexicana, desde el siglo XIX hasta el debate sobre Iraq en la ONU en el 2003.

Los precedentes.
En los 1820 el interés mexicano por dar forma a una alianza con otros países latinoamericanos para independizar a Cuba, tenía como objetivo tanto expulsar a España como neutralizar la influencia norteamericana en el Caribe.

La búsqueda desesperada de colonos extranjeros para poblar Texas -política que falló al permitir el ingreso a esa provincia de norteamericanos protestantes y esclavistas- estaba motivada menos por el interés en Texas misma y más para enfrentar el inicio del expansionismo del vecino del norte.

La búsqueda de los conservadores de un príncipe europeo para México tenía como principal motivo lograr el apoyo del viejo continente para acotar la influencia norteamericana.La decisión de Porfirio Díaz de favorecer la inversión europea, e incluso de establecer lazos con Japón, buscaba no sólo la modernización de México sino crear intereses de potencias distintas a Estados Unidos para neutralizar la influencia de éste en México.

La misma lógica puede aplicarse a las decisiones de Díaz en relación a Cuba en 1898 y a Centroamérica -en particular, Guatemala y Nicaragua.Los acercamientos de Victoriano Huerta a Inglaterra en 1913 o el de Venustiano Carranza a la Alemania del káiser en 1917, fueron motivados por la búsqueda de aliados para contener las presiones norteamericanas.

El establecimiento de relaciones entre el régimen mexicano y la Unión Soviética en 1925 no fue tanto un resultado de las simpatías de Plutarco Elías Calles hacia los bolcheviques sino de su deseo de manifestar su independencia frente al vecino del norte, que en esa época no reconocía a los soviéticos.

La misma razón permite comprender el apoyo de Calles a los liberales nicaragüenses de Juan Bautista Sacasa, entonces en conflicto abierto con Estados Unidos.Durante la Guerra Fría, México tuvo que asumir con cuidado sus posiciones en Naciones Unidas pero sobre todo en la Organización de Estados Americanos.

Los gobiernos mexicanos de entonces eran anticomunistas, pero no pusieron ahí el énfasis en su relación con el exterior. Así, su negativa a romper relaciones diplomáticas con la Cuba socialista fue la manera que los dirigentes encontraron para subrayar su independencia relativa (y para evitar que los cubanos apoyaran a la guerrilla en México).

Lo mismo se puede decir de la estrategia hacia Chile tras el derrocamiento de Salvador Allende en 1973. El triunfo de los rebeldes sandinistas en Nicaragua en 1979, dio pie a que México se involucrara en Centroamérica para intentar moderar la decisión norteamericana de mantener a sangre y fuego el statu quo en la zona.

En todos los casos, la lógica de la posición mexicana revela una forma indirecta de enfrentar a Estados Unidos en la región y no un genuino interés por Centroamérica.

Uno de los últimos capítulos de esta relación triangulada con Estados Unidos se escribió en Europa. El gobierno de Ernesto Zedillo decidió aceptar la llamada "cláusula democrática" con Europa, pese a que era una interferencia en los asuntos internos mexicanos, a fin de lograr la firma de un tratado de libre comercio con la Unión Europea.

Se trata de construir una especie de "balance del poder" internacional dentro de México para disminuir la dependencia creada por la firma del tratado de libre comercio de 1993 con Estados Unidos y Canadá.

Desde luego que la posición apoyada por Adolfo Aguilar Zinser en el Consejo de Seguridad de la ONU en el 2003, la que se oponía a dar a Estados Unidos el tipo de resolución que George W. Bush demandaba para legitimar su inminente invasión de Iraq -elemento central de un plan maestro para reestructurar políticamente al Medio Oriente-, irritó al Departamento de Estado y a la Casa Blanca al punto de que le costó el puesto a Aguilar.

Sin embargo, la posición de México en la ONU no buscaba proteger a Saddam Hussein y su dictadura, sino a México, al oponerse a la acción unilateral de parte de la mayor potencia mundial contra un país periférico, como el nuestro.

No son necesarios más ejemplos, con lo expuesto es suficiente para mostrar que la política de México hacia terceros países se tiene que pensar siempre no sólo en función de su valor intrínseco sino, sobre todo, de su impacto en la relación con nuestro poderoso vecino del norte.

GRANADOS CHAPA EN EL REFORMA.

Miguel Ángel Granados Chapa.

Maldita Cofetel.

Nombrado su presidente al margen de la ley, impedido para cumplir el mandato de emitir su reglamento en 90 días (ya han transcurrido más de 300), novatos algunos de sus comisionados y enzarzados otros en pleitos judiciales, el órgano que debe regular las telecomunicaciones no lo hace.

Cuando llamamos maldita a Cofetel no lo hacemos en el sentido en que seguramente la invocaron los millones de usuarios de teléfonos celulares que anteayer padecieron incomunicación por una impune falla en la provisión del servicio ofrecido por Telcel, que elegantemente pidió excusas en un aviso aparecido ayer pero no sugirió, ni por asomo, que esté en disposición ya no digamos de compensar las pérdidas que su desaprensión causó, sino ni siquiera de ofrecer una bonificación a los perjudicados a la hora de emitir su factura mensual.

Y es que esa empresa se mueve a sus anchas en un mercado al que nadie sujeta a reglas porque el órgano que debería dictarlas y aplicarlas es poco menos que inservible, pues nació en su actual advocación con mal fario, sujeto como supondrían los supersticiosos a una maldición.

El diseño presente de la Comisión Federal de Telecomunicaciones surgió de la cuestionada, jurídica y políticamente, reforma a las leyes de telecomunicaciones y de radio y televisión denominada por economía de esfuerzo y definición certera, Ley Televisa (aunque debería llevar por lo menos dos apellidos más: TV Azteca-Telmex).

Desde el comienzo de su aplicación esa reforma ha sufrido tropiezos. Cuando casi se le acababa el plazo de 30 días a partir del 12 de abril, en que entró en vigor la nueva legislación, el presidente Fox envió al Senado de la República la lista de cinco comisionados a los que nombró en ejercicio de sus facultades.Las atribuciones del órgano legislativo, a su vez, le permitían objetar las designaciones o callar.

Uno de los comisionados, Fernando Lerdo de Tejada, renunció inmediatamente a ser incluido en el grupo porque su nombramiento lo sorprendió, ya que no fue ni siquiera consultado ni mucho menos se recabó su aceptación.

De los cuatro designados restantes, la Comisión Permanente (en funciones ante el receso senatorial) dejó de objetar sólo a uno, José Luis Peralta, y objetó a tres: Julio Di-Bella, que era y es director del Canal Once, y Rafael del Villar Alrich y Gonzalo Martínez Pous.

Estos dos últimos se inconformaron con la decisión legislativa y acudieron al amparo para que se respetara la presidencial que los nombró comisionados.

Argumentaron que debió explicarse la objeción de la Permanente y, sobre todo, que ni ese órgano ni el Senado están facultados constitucionalmente para intervenir mediante objeciones en nombramientos presidenciales.

Coincidieron así con uno de los 23 argumentos de inconstitucionalidad expresados en la acción judicial respectiva por más de 40 senadores que denunciaron la reforma que en su turno no lograron impedir pese a la contundencia de sus razones.

Puesto que Del Villar y Martínez Pous no obtuvieron suspensión en el juicio de amparo, Fox pudo hacer nuevos nombramientos, dos de los cuales resultaron grotescos pues recayeron en Héctor Osuna y Ernesto Gil Elorduy, senadores ajenos a la materia pero merecedores de un premio por su trabajo en pos de la reforma, impulsada por el líder de su Cámara, Enrique Jackson, que ahora parece cosechar los favores hechos a las empresas televisoras.

Los otros comisionados, a quienes nadie objetó, son Eduardo Ruiz Vega y Gerardo Francisco González Abarca. En vez de que presidiera la Cofetel José Luis Peralta, por haber sido el único desde el principio a salvo del análisis legislativo y por su competencia técnica, el panista Osuna fue nombrado por Fox para encabezar ese órgano.

Ignorante del tema, no ha podido impulsar con éxito la emisión del reglamento de la Comisión, que el Ejecutivo debió tener listo a más tardar el 12 de julio (90 días después de la entrada en vigor de la reforma).

En una infracción intolerable, el plazo obligatorio se ha extendido hasta el día de hoy, es decir poco menos de 300 días, en que la Comisión ha carecido de reglas de funcionamiento. En rigor estricto, puede cuestionarse jurídicamente la designación de Osuna, pues Fox la hizo al margen de la ley: la malhechura de la reforma incluyó una aliteración (el trueque de una c por una a) que debió corregirse y no, como en los hechos ocurrió, superarse infringiendo la ley y ocultando la imposibilidad presidencial en ese rubro.

Se creería que los juicios de amparo seguidos por Del Villar Alrich y Martínez Pous finalizarían por desistimiento cuando en diciembre pasado volvieron a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes designados a cargos de superior jerarquía de los que ocuparon antes.

El primero, que fue director general de Política de Telecomunicaciones, es ahora subsecretario, inmediatamente abajo del secretario Luis Téllez. El segundo que fue director general adjunto de Asuntos Jurídicos fue ascendido a coordinador de la unidad respectiva.

Pero no aflojaron en su exigencia de ser reconocidos como comisionados sino que mantienen su pretensión de que se valide "el derecho adquirido con que contamos, respecto del nombramiento de comisionados".De obtener sentencia favorable, los ahora funcionarios de la SCT desplazarían como comisionados a Ruiz Vega y González Abarca que, ante ese riesgo, decidieron contraatacar.

El 16 de enero pasado denunciaron penalmente a sus eventuales reemplazantes por la contradicción en que incurren pues al ostentarse como comisionados y al mismo tiempo servir a la administración central del ramo, infringen la disposición que obliga a quienes integran el órgano de gobierno de la Cofetel a "abstenerse de desempeñar cualquier otro empleo, trabajo o comisión pública o privada".

Cajón de Sastre .
Después de nueve meses de iniciada, el 4 de mayo pasado, la acción de inconstitucionalidad contra la reforma legal a que se refiere el cuerpo principal de esta columna, un importante segmento de participantes en la vida pública ha creído necesario dirigirse a los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para apremiarlos a resolver e instarlos a que, cuando lo hagan, tengan "en cuenta el señalado interés que el tema de los medios de comunicación y su regulación ha alcanzado en la sociedad mexicana.

Mantener o cambiar esa legislación implica evitar o admitir la competencia entre diversas opciones de radiodifusión, entorpecer o alentar el desarrollo de medios de carácter público, anquilosar o reconocer y estimular la libertad y la creatividad en los contenidos de los medios electrónicos, negar o patrocinar responsabilidades del Estado respecto del espacio radioeléctrico, impedir o lograr que los ciudadanos sean reconocidos como interlocutores y no sólo como consumidores de los medios de comunicación".

AHÍ NOMÁS, PARA EL REGISTRO.

La vocación de Onésimo Cepeda PDF Imprimir E-Mail
jueves, 08 de febrero de 2007

Hugo Carbajal Aguilar

Este es un escrito que realmente me siento obligado a hacer. Hay ocasiones en que no se puede permanecer callado ante tantas enfermedades, epidemias que atacan a la sociedad y que -si las dejamos crecer- nos enferman.
Este es el caso singular del obispo Onésimo Cepeda que se ha atrevido en actitud muy propia de él, es decir, arrogante, vanidosa, farisaica, enferma, a demandar el pago millonario a un partido a causa de que el hablantín presidente de ese partido, lo injurió. Esto raya en la enfermedad, en la insania. Esto es un insulto a todos.
Preguntémonos:
¿Haber lastimado la "buena fama" de ese obispo se lava con dinero?
¿Una vez pagada esa cantidad queda a salvo el honor, la integridad, la probidad de ese obispo?
¿Si con 750 millones se lava esa afrenta no podríamos juntar otros 750 y volverlo a insultar?
Conocí a Onésimo en el seminario de Cuernavaca. El llegó a ese seminario única y exclusivamente a abusar de la nobleza de nuestro querido Señor Obispo Don Sergio porque -después lo supimos- de donde él provenía tenía dificultades para ser ordenado sacerdote. En una de sus primeras misas celebradas ante los seminaristas de entonces (fue en el monasterio benedictino de Ahuatepec) el recién ordenado sacerdote nos dijo: "Hubo gente que apostó a que yo no me ordenaba".
Junto con el P. José Luis Calvillo tuvo a su cargo la parroquia de Santa Catalina en la Col. Buena Vista donde empezó con sus misas de sanación propias del movimiento de renovación carismática. En esas misas -según las creencias de quienes participan- se logran curaciones casi o del todo milagrosas con la sola imposición de las manos del Padre y de los hermanos. Por cierto, el teólogo Raúl Vidales ofreció en el convento de la Catedral de Cuernavaca una conferencia sobre este movimiento al presbiterio todo de la diócesis que se reunía para reflexionar, para debatir, para acordar. Todo esto propiciado por Don Sergio que empujaba a sus curas a estar atentos a los problemas contemporáneos.
En esa charla, Vidales prácticamente evidenció la intención ideológica de los carismáticos. Movimiento nacido en EEUU que hace hincapié en el texto de los Hechos de los Apóstoles en el que se describe la venida del Espíritu Santo sobre todos ellos que, al momento, empezaron a hablar en lenguas. Recuérdese que la diócesis de Cuernavaca trabajaba en la línea de la Teología de la Liberación, de ahí que a Don Sergio y a sus sacerdotes más connotados los tuvieran en la lista negra.
Los carismáticos, al desviar la atención de los problemas centrales (hambre, marginación, desnudez, explotación...) que el Evangelio obliga a denunciar como consecuencias del pecado (según la Teología de la Liberación) se encierran en las prácticas de culto, entran en éxtasis, sanan milagrosamente, hacen oración y, totalmente enajenados e ideologizados con esa actitud justifican, en la práctica, todo un sistema socioeconómico injusto, cruel, inhumano. Por cierto, la llegada de los últimos dos Papas ha fortalecido esta tendencia y ha desacreditado y atacado a los teólogos de la liberación. Tómese en cuenta el caso de Leonardo Boff por citar un ejemplo.
Pues bien, a la salida de esa conferencia tuve esta charla con el P. Onésimo:
-No sé, dijo, si me quedo a comer con mis hermanos sacerdotes después de esto.
-Quédate, le dije, ¿por qué no?
-¿Qué no ves cómo me han atacado?
-No fue un ataque contra ti, fue un estudio de ese movimiento para que ustedes, los sacerdotes, formen su conciencia y actúen en consecuencia.
La charla subió de tono y ambos ya molestos entramos en franca discusión.
-Onésimo le dije, estuviste enfermo. ¿Dónde te fuiste a curar?
-A Suiza, me contestó.
-¿Y por qué no te curaste ahí, en tu parroquia? Tú (seguí ya en franco ataque) eres un advenedizo a esta diócesis. Has venido sólo a ordenarte abusando de la apertura de criterio de Don Sergio y todos sabemos que no vas a descansar hasta que consigas tu propósito, tu objetivo.
-¿Y cuál es mi objetivo según tú?
-Ser obispo, eso es todo.
Me alejé. Don Sergio estaba pensando en entregarme la dirección del periódico Correo del Sur, un semanario de reflexión y análisis que tuvo y gozó de aceptación en todo el Estado dando cuenta de acontecimientos relevantes con un punto de vista cristiano, es decir, parcial (a favor de los pobres) y -a la vez- objetivo (aunque parezca contradictorio). Esta es la razón de mi participación en esos eventos.
Creo -mi estimadísimo- que hay que desenmascarar a estos fariseos modernos, paradigmas del cinismo y la arrogancia. Creo que la Iglesia se ha comportado como una madrastra con sus mejores hijos y ha hecho crecer justo a aquellos que ofenden el mensaje evangélico dirigido a los pobres y cuidan las formas solemnes de los Escribas y Maestros de la Ley contemporáneos. Son los Fernández de Cevallos en el Senado; son los Cepeda en la Iglesia; son los Vega Galina, los Gómez Urrutia, los Gordillo Morales en los sindicatos; son los preciosos Marín y Estrada Cajigal en los gobiernos estatales...
Se impone un acto de contrición por parte de todos ellos. Algunos hasta se asumen como creyentes. Acto de contrición en el que reconozcan públicamente sus faltas, sus pecaminosos actos, sus mentiras, sus hipocresías.
Por parte nuestra se impone la organización, la participación. Se impone que entendamos a la democracia no sólo como el momento electoral sino como el acceso efectivo del pueblo a las decisiones económicas, políticas y culturales de este nuestro deshilachado país. Se impone que pensemos que los partidos son un medio no un fin y que la vía, la única vía -hoy por hoy- es la edificación de una sociedad socialista.

El Video De AMLO Censurado por Gobernación

De La Caída de FeCal:

Los últimos días se ha desatado una batalla entre el PRD, el IFE y la Secretaría de Gobernación (SEGOB) por la transmisión, en tiempos oficiales de los partidos, de la toma de posesión del Presidente Legítimo de México el pasado 20 de noviembre.

Según la Dirección de Radio Cinematografía y Televisión (RTC) de la SEGOB, el material violaba diversas disposiciones legales y se negó a difundirlo en miles de televisoras y estaciones de radio en el país en un claro acto de censura previa.

Sin embargo, el Consejo General del Instituto Federal Electoral para salvar su cuello de un probable despido exigió se reconsiderara la resolución de la dependencia espuria, plazo que vencía mañana. Como Gobernación se dio cuenta que le estaba dando publicidad gratuita al programa del Peje, se retractó por la censura y permitirá la difusión del spot.

Y gracias a un compañero que nos pasó el video a YouTube, lo compartiremos con ustedes para darle difusión:



http://www.youtube.com/watch?v=646Ky6XrMEc


Versión de 3.5 MB para enviar por correo electrónico:
http://www.mediafire.com/?dyynojjhy43

De nuestro compañero:

"Sin libertad de expresión no hay democracia que valga. La manipulación no puede evitar que la verdad se conozca. El incidente de la censura al programa de López Obrador se suma a otros donde la autoridad federal ha demostrado su vocación por el control vertical de la información. Insisten bajo la superficie en acentuar los "peligros" que para México representa cualquier otra opción que no sea la de la derecha y sus aliados. A partir de ahora, los contenidos de los programas partidistas (y otros, ¿por qué no?) habrán de someterse a la censura previa no declarada del Ejecutivo, dando así una vuelta de tuerca a la reducción paulatina de las libertades en los espacios públicos. Estamos ante una decisión arbitraria, caprichosa, que deja mal parado al gobierno ante la ciudadanía y los compromisos suscritos internacionalmente. Con el pretexto del preservar el "estado de derecho", la Secretaría de Gobernación desconoce en la práctica que los partidos nacionales son "entidades de interés público", pasa por encima de resoluciones previas del IFE y se asume como censor ad-hoc de las comunicaciones que usan los tiempos del Estado. Para el encargado de los asuntos jurídicos el director de Radio Televisión y Cinematografía, Eduardo Garzón, "incurriría en una grave responsabilidad si pasa ese espot porque viola directamente disposiciones constitucionales". Lo increíble del caso es la pretensión de los burócratas de interpretar no ya la ley correspondiente, sino los principios constitucionales que rigen la libertad de expresión, así como las disposiciones en torno a la "protesta del presidente constitucional", estigmatizando de esa forma un hecho político que hasta ahora no ha sido recusado legalmente ni por la autoridad electoral ni tampoco por la judicial."

Bonus: De NotiSistema radio de Guadalajara, los reportes sobre el pejista detenido arbitrariamente el EMP por gritarle atinadamente "espurio" y "chinga tu madre" al usurpador de la presidencia, FeCal.

http://www.leeme.net/notisistema-feb6-7.mp3


¿Dudas, comentarios, sugerencias?
redciudadanahermosillo@gmail.com

RICARDO MONREAL-

Censura PDF Imprimir E-Mail
jueves, 08 de febrero de 2007

Ricardo Monreal Avila

Frente a la guillotina francesa, descendiente indirecta de "el potro" --célebre instrumento de tortura utilizado para arrancar confesiones y dar muerte a los condenados por la "Santa Inquisición" española--, el escritor y autor de célebres máximas francesas, Francois de la Rochefoucauld, escribió el siguiente pensamiento sobre los motivos más profundos de la censura: "los espíritus mediocres censuran generalmente todo aquello que no está a su alcance".
La decisión de la Secretaría de Gobernación de no permitir la transmisión de un programa especial de televisión y radio del PRD, donde se difunde el evento de toma de posesión de AMLO como "presidente legítimo" en el zócalo, el pasado 20 de noviembre, es un acto de censura inadmisible, que evidencia ignorancia jurídica, autoritarismo político y un miedo profundo a lo que significa la lucha de millones de mexicanos que siguen apoyando a López Obrador, al Frente Amplio Progresista y a la izquierda mexicana. O, por lo menos, una falta de respeto a los millones de mexicanos que, con independencia de su filiación política, creen en la libertad de expresión y exigen ser ellos, no un burócrata de Gobernación, quienes decidan qué ver y qué rechazar en cuestiones políticas.
La censura que pretende imponer la Secretaría de Gobernación es inconstitucional. Atenta contra la libertad de expresión y el derecho a la información, consagrados ambos en el artículo sexto de la Constitución. "La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de terceros, provoque algún delito o perturbe el orden público; el derecho a la información será garantizado por el Estado".
Al no existir una ley reglamentaria de este artículo ni criterios definitivos de la Suprema Corte de Justicia sobre lo que debe considerarse "ataque a la moral", "derechos de terceros" y "perturbación del orden público", en relación a la libertad de expresión y al derecho a la información, la SEGOB se está excediendo en sus facultades, competencias y atribuciones al censurar y evitar la difusión de este programa especial, que además es una prerrogativa de los partidos protegida por el COFIPE.
Los criterios que hasta ahora han argumentado la dirección de RTC y el subsecretario de de derechos humanos de la SEGOB (a saber, desconocimiento de las instituciones electorales, violación de los símbolos patrios, perturbación del orden público y ataques de derechos de terceras personas), son interpretaciones subjetivas, unilaterales y discrecionales, cuyo sustento no es otro que el personalísimo sentir, arbitrio y voluntad de estos burócratas de la censura. La SEGOB está actuando como juez y parte en este asunto, y esa es la más clara prueba de su actuación ilegal y autoritaria.
Hay que preguntarse: ¿qué moral resulta agraviada con la transmisión de este programa, cuando vemos que en horarios para niños esa misma autoridad permite la transmisión de programas de contenido sexual o de apología de la violencia? ¿Quiénes son los "terceros" que resultan perjudicados en sus derechos que no sean los directamente aludidos en la transmisión, que actúan como juez y parte y que no constituyen la opinión pública de este país? ¿Qué delito comete quien se proclama "Presidente Legítimo" en un país donde no se apercibe ni se amonesta la ignorancia y la confusión que genera un expresidente que cambia los apellidos, los títulos de las obras y las nacionalidades de los premios Nobel de Literatura? ¿Qué mayor perturbación del orden público puede generar un programa de televisión en un país donde los primeros dos meses del nuevo gobierno reporta 120 narcoejecuciones y un ascenso de la espiral de violencia a pesar de los megaoperativos policiacos?
El poder ejecutivo federal, que este año dispondrá de más de 700 mil horas en radio y televisión (por concepto de tiempos oficiales), para presumir sus logros de gobierno, y hacer alarde de su legitimidad y legalidad, tiembla y se enfurece frente a un programa de cinco minutos donde AMLO se coloca una banda presidencial y rinde protesta como "presidente legítimo" de México, teniendo por fondo un águila juarista.
Siguiendo a Rochefaucold, ¿qué es lo que no está al alcance de los censores del actual gobierno y que sí tiene AMLO? ¿Por qué molesta tanto un "candidato perdedor", que presuntamente "perdió sus casillas" y que "no volverá a levantar cabeza"? Sólo tengo dos explicaciones a la mano. El actual gobierno censura irracionalmente por dos resortes de "la condición humana": la duda y la envidia.
El gobierno duda de su legitimidad, por ello tiembla ante alguien que le disputa ese bien político escaso. El gobierno duda de su fortaleza, por eso teme a la precariedad de un programa de cinco minutos. El gobierno duda hasta de su sombra, por lo mismo repele a quien advirtió que sería su espectro y que lo traería "a mecate corto". El gobierno duda de que haya ganado la elección, por ello no quiere que le recuerden la disputa poselectoral. En suma, el gobierno que trae por todo el país un ejército de siete mil efectivos para proyectar seguridad, y el gobernante que se fotografía con casaca y quepí militares para presumir que la fuerza está de su lado, ambos se muestran inseguros y, por ello, censuran.
De la duda de sí mismo, nace la envidia al otro. Es muy probable que la censura obedezca también a la envidia de una toma de protesta masiva, popular, en medio de vítores, porras y proclamas muy sentidas como la que tuvo AMLO en el corazón histórico de México, el zócalo de la capital del país. Una toma de protesta "ficticiamente" real frente a la realmente ficticia que se vivió en San Lázaro el 1 de diciembre: rodeado de militares vestidos de civil, entrando furtivamente por la puerta de atrás, sin poder leer un discurso inaugural, con un estado de sitio real en un país democrático virtual, en medio de arcos de seguridad y no de arcos de triunfo.
Dejemos que la ciudadanía realice su propio juicio sobre lo que puede ver y no. Es increíble que en plena era de Internet, donde la libertad de expresión no tiene fronteras, Gobernación busque revivir en cuerpo y alma las acciones de Tomás de Torquemada, el Santo Inquisidor, el gran celador, el gran censor, no del Estado de Derecho, sino del Estado de derecha.