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domingo, abril 30, 2006

HIPOCRESIA TELEVISIVA.

El gran Jorge Moch escribe en la Jornada Semanal:

PATRAÑAS.

¿Cuántos de nosotros, si es que estás de acuerdo con esta columna, lector, estamos hasta el gorro de la hipocresía de las grandes televisoras mexicanas? Por un lado machacan a toda hora con sus bienhechores mensajes de civismo, como la campañita de Televisa de los valores, que si los tenemos o nos valen será muy nuestra bronca, o las consejas ripaldianas, el neofalangista proselitismo católico de los comentaristas de noticias de tv Azteca, particularmente los de bigotito.

Lo que imponen los perversos señores que dirigen estos nauseabundos tinglados, aprovechándose de la inconsecuencia del grueso de nuestra tristemente analfabeta funcional población y de nuestra estupidez endémica y al parecer históricamente inacabable, es la misma mierda que siempre nos han puesto en la bandeja, pero potenciada, exaltada, convertida en mierda superlativa. Me explico.

Mientras por un lado, con todo el boato del que son capaces sus respectivos escenógrafos, ambas televisoras ponen a sus números uno, Salinas Pliego en una esquina, y Azcárraga Jean en la banqueta de enfrente, a parlotear con ínfulas mesiánicas sobre la enorme responsabilidad social que sus empresas tienen para con la bienhadada democracia mexicana, en los hechos se dedican con ardor de estuprador libanés a socavar, precisamente, la esencia de la democracia que supone la equitativa distribución de tiempos y, ojo, calidad de contenido, intención del comentario y hasta esa subjetiva sensibilidad de tiempos y oportunidades que agringadamente llamamos timing, entre los competidores candidatos; un rasgo, por cierto, muy mexicano, porque somos buenísimos para emplear las más finas artes de la traición en contra del prójimo (y él en contra nuestra) y si no que lo digan tantas víctimas de tanto abuso en este abusivo y abusado reino (de "jodidos" azcarraguianos, para recordar al extinto Tigre que hace muchos años ya había establecido que su empresa era la soldadesca del pri en los medios electrónicos). Y en el colmo de la impudicia, se sirven del circo de la politiquería para hacerse leyes a la medida.


Mientras se avecinan las más reñidas elecciones presidenciales de los últimos lustros, las televisoras, túmidas sus cuentas bancarias con la venta de espacios para la propaganda partidista, cumplen con el trámite de darnos mensajitos positivos, poner al aire algún programa más o menos crítico (en horario imperdonable, desde luego, para que no cause irritación en las alturas) y saturarnos de porquería: pésima dizque comedia que en lugar de hacer reír, (perdón por el abrupto verbo, pero "enojar" ni pálidamente pinta la consecuencia) encabrona (alguien, un alma misericordiosa, explíqueles a Jorge Ortiz de Pinedo, a Carlos Espejel, a Carlos Eduardo Rico, que comediante no significa mazacote que intenta forzar una sonrisa de su público a golpes de vulgaridad o escatología, le van a hacer un bien a sus psiques y uno mejor a la serenidad de tantos que ocasionalmente nos los topamos por culpa del control remoto); malísimas puestas en escena en sus execrables telenovelas, concursillos corrientes de pseudoartistas gastados en sus formulitas vocingleras aun antes de verdaderamente alcanzar una estrella de utilería, y fútbol, mucho fútbol, y anuncios de comidas chatarra que incorporan el fútbol a sus estrategias de mercachifle audiovisual para que efectivamente pensemos, vivamos, comamos y respiremos fútbol.

Ah, y al extinto Wojtyla. Fútbol, estupidez, y Wojtyla. Y hartos anuncios de campaña de Fox (en campaña sigue), pero omisiones de lo que pasa realmente en el país; harta versión oficial de la realidad nacional y tantas otras maneras de callar la verdad, como la diaria devaluación del peso, a base de distraernos con noticias imbéciles y amarillismo. Y mentiras, montones de mentiras que arropen al priam pero que le peguen por todos lados a López Obrador.

La televisión bipartidista y binopólica parece no haber perdido, sino nunca haber tenido siquiera cerca, la brújula de la coherencia y el pensamiento democráticos. Truquitos, añagazas, patrañitas que vemos todos los días en la manera en que López Dóriga o sus discípulos, o los bigotitos de Azteca sueltan noticias negativas con imágenes del perredista. Segunditos escamoteados (¡ay, se les chispotió!) al partido del sol azteca para dárselos (¡sin querer queriendo!) al priam y sus otros dos mazacotes.

Y luego me preguntan por qué, si me caen tan mal los gringos, nomás veo Discovery y HBO...

Una razón mas para votar por AMLO y la mayoría perredista al Congreso.

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